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El corcho, material que generosamente provee el alcornoque, está asociado a ese mundo de paladeos y placeres gustativos del vino y la champaña. Aunque en los últimos años se ha visto desplazado por tapones sintéticos y metálicos, los defensores de los tradicionales tapones de corcho destacan las ventajas que proporcionan frente a sus sustitutos.
La realización, cada vez más frecuente, de Ferias del Corcho en distintos lugares de España, de Europa y del mundo persigue, entre otros objetivos, el de fomentar el empleo de este material en el embotellamiento de vinos y promover los beneficios que la corteza del alcornoque otorga a la bebida. No es un objetivo menor, ya que la mayor parte de la producción de corcho está destinada a tapar botellas.
Además, se asegura que utilizando objetos de corcho protegemos el ambiente. Sí, aunque suene paradójico: gracias a normas europeas y mundiales que rigen la producción de este material, la industria del corcho ha llegado a encontrar un punto en el que se ha vuelto sustentable. Con esto, se ha convertido en un factor de conservación de los bosques de alcornoque, los cuales concentran gran parte de la biodiversidad animal en España y en otros países de la costa mediterránea.
Las Ferias del Corcho intentan ser, de esta manera, un espacio en el que empresarios, trabajadores y aficionados a la actividad gastronómica, vitivinícola y del corcho puedan aprender sobre las ventajas de utilizar este material vegetal que no es contaminante.